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La sonrisa de Román
Boca Juniors, amo y señor de todo el continente americano
Boca conquistó la Champions sudamericana
Boca conquistó la Champions sudamericana
Nueve finales y siete títulos, el último de ellos conquistado ante el Gremio brasileño. Era el título número 21 de la máxima competición internacional sudamericana para Argentina, por 13 para Brasil. Y fue también el reencuentro de Juan Román Riquelme con el fútbol. Boca se llevó la Copa Libertadores.

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15/12/2007
Javier T. Escobar

Los elegidos por Miguel Ángel Russo hicieron cumplir todos los pronósticos. Primero se impusieron por tres goles a cero en La Bombonera en la ida de la gran final. Luego festajaron el título con dos goles más en casa de Gremio, sabiendo defender a una ventaja que nunca llegó a peligrar.

El caminar de Boca
Los de Russo llegaron a la fase final del campeonato como segundos de grupo. Cienciano, contra todo pronóstico, endosaba un 3-0 a falta de una jornada para terminar la fase de grupos e impedía que los bonaerenses llegasen a la última jornada con opciones de luchar por el primer puesto con Toluca. Para cerrar su clasificación, un 7-0 en La Bombonera. Sin discusión a octavos.

Duelo fraticida
Ahí esperaba Vélez. Duelo fraticida entre dos equipos argentinos. 3-0 en La Boca y parecía todo decidido. Sin embargo, en la vuelta Vélez llevó la agonía a la afición visitante. Encomendados a Riquelme y Caranta, los que luego serían campeones de la Libertadores 2007 salieron goleados por 3-1, con un gol de Román que al final obligaba a su rival a anotar cinco goles en su estadio.

El peor momento del campeón
Sólo en una ocasión se tambalearon los cimientos del conjunto de Palermo y cía. Cucutá a punto estuvo de dar la campanada en semifinales después de endosarle un 3-1 en el encuentro de ida. Sin embargo, Riquelme, Palermo y Battaglia se asociaron en el estadio Alberto J. Armando, La Bombonera, para darle la vuelta a la eliminatoria y situar a su equipo en la gran final.

Un partido que valía un título
Ahí esperaba Gremio. Duelo argentino-brasileño. Otro más para la historia. Y otro más que caía del lado de los primeros. De manera inapelable, con Riquelme como gran estrella, los de Russo viajarían a Brasil con un 3-0 que les daba prácticamente el título de la Champions sudamericana. Era la última despedida de Riquelme de La Bombonera. Tras una vuelta fugaz, el último heredero de Maradona regresaba a España después de haber sido repudiado en su club, el Villarreal. El diez volvería a argentina muy pronto, todos los sabían.

Personalidad
En Brasil, Boca tuvo la personalidad para aguantar con firmeza los primeros minutos en que se supuso una avalancha de Gremio. Tranquilidad en el portero Mauricio Caranta para atajar los remates y cortar los centros que desde la izquierda lanzaba Lucio. Experiencia en Juan Román Riquelme para pedir la pelota, ponerla bajo la suela y desesperar a los brasileños. ¡Cómo le pegaron! Nadie se explica cómo es que el mexicano Aguirre, director técnico del Atlético de Madrid, no quiso al argentino en su escuadra. En Boca todos se alegran de ello.

Un equipo...
Boca fue eso y más. Fue la cabeza fría de Ever Banega para evitar dar una patada de más y jugar condicionado como le pasó en los últimos partidos. También la voluntad de Martín Palermo para convertir cualquier pelota perdida en opción de gol. Jerarquía, oficio, aguante, todo el manual de un campeón bien dirigido por Miguel Ángel Russo expuesto en este estadio que intimidó a puro grito. Aunque en el segundo tiempo se vio acorralado por el empuje que le dio Lucio a Gremio, supo encontrar en Sebastián Battaglia el filtro en el medio que necesitaba. Battaglia respondió con la suficiencia que mostró en otras finales y apareció como el respaldo que buscaba Riquelme, una estrella que te mata, para poder hacer su juego.

... y Riquelme
Los defensores estuvieron a la altura. Hugo Ibarra y Clemente Rodríguez, atentos en la marca, pero contenidos para salir. Los centrales conjuraron el juego aéreo, la vía por la que insistieron ante el flojo partido de Lucas.  Y claro, esto es Boca, como no. Lo terminó de certificar Riquelme con un gol, su séptimo gol en esta Libertadores. Un golazo de los suyos, de media distancia, derechazo que se clavó al ángulo. Para rendir al fútbol argentino a sus pies, para avisar que viene con todo en la Copa América que está por comenzar. A 10 minutos del final, otro gol, el octavo en esta aventura xeneize. Campeón de Libertadores por sexta vez. Esto es Boca. ¿Algo más para decir? Sí. Riquelme ha vuelto a su casa. Juan Román ha vuelto a Boca para ganar más títulos.


 Redacción segundosfuera.com |  15/12/2007  |