David Beckham = dinero. El nuevo jugador
de Los Ángeles Galaxy es un icono
mundial de la publicidad. Su cara es conocida
en el mundo entero, hasta en los países
donde el fútbol es un deporte minoritario.
La MLS ha puesto sus ojos en él para
intentar relanzar el soccer, que sigue marginado
respecto a los grandes deportes norteamericanos.
Tras arrasar en Europa y convertirse en
un auténtico ídolo de masas
en Asia, Sir David Beckham y esposa preparan
su aterrizaje en el paraíso del marketing.
Por sí solo, Beks es todo un fenómeno
sociológico. Sus cambios habituales
de look son copiados inmediatamente por
sus fans, que compran su bebida, su ropa,
sus cuchillas de afeitar… cualquier
artículo se convierte en oro si pasa
por las manos del futbolista inglés.
Desde sus inicios en Manchester hasta su
paso por el Real Madrid, sus ingresos se
han multiplicado casi hasta el infinito.
Sus compromisos publicitarios le generan
unas ganancias de unos 15 millones de dólares
anuales.
Semejante cantidad de dinero ha transformado
al hombre en marca. Todos esperan ya a la
nueva estrella en Los Ángeles, que
le agasajará con 275 millones de
dólares en cinco años. Su
nueva vida, con mansión junto a Tom
Cruise incluida y una más que inevitable
incursión en el celuloide, terminarán
por convertir en mito al joven, que hace
unos años tan solo era un desconocido
chaval rubio que pateaba una pelota en el
jardín de su casa de la industrial
Manchester.