Sus
resultados
La rocosa selección paraguaya se ha hecho un hueco entre los grandes. En los últimos años no falta a las grandes citas, donde suele cumplir un buen papel, poniendo contra las cuerdas a las grandes selecciones del mundo. Su gran éxito lo consiguió en 1953 al proclamarse campeón de la Copa América, éxito que repitió en 1979. Alegrías que espera repetir pronto, gracias a la buena camada de jugadores que el país guaraní ha dado en la última década. Santa Cruz, Cardozo, Montiel o Cabañas forman un plantel duro y fuerte capaz de asustar a cualquiera.
La leyenda
Quizá el papel de mejor jugador paraguayo de todos los tiempos pertenece a Romerito, pero no cabe duda de que el más conocido es José Luis Chilavert. El estrambótico portero fue el ídolo de la afición guaraní y del Velez Sarsfield, equipo que defendió durante nueve años. Aunque antes de llegar a Velez, Chilavert probó suerte en el Zaragoza español. No le fue bien la experiencia europea, que repetiría una década después en el Racing de Estrasburgo, al que llegó totalmente consagrado tras su gloriosa etapa en Argentina. Allí levantó cuatro campeonatos nacionales, una Libertadores, dos Intercontinentales y una Recopa Sudamericana. Un currículum excepcional para un portero que, curiosamente, destacaba en los golpes francos. Marcó 62 goles y es el portero más goleador de la historia del fútbol. En 1996 fue elegido mejor jugador de América y se retiró en 2003.
El ídolo
Roque Santa Cruz, la gran estrella de la selección paraguaya, se desenvuelve como pez en el agua en la difícil y fría liga alemana. Con tan sólo 17 años, Santa Cruz dio el salto a la selección y al poderoso Bayern de Munich. Posee una gran potencia y es un delantero completísimo. Puede chutar con ambas piernas y es letal dentro del área. Tras superar una difícil lesión que le mantuvo una temporada fuera de las canchas, el de Asunción vuelve a ser la gran esperanza albiroja.
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