Sin la generación de virtuosos que formaban
Boban, Suker, Jarni, Prosinecki y compañía, Croacia
basa su juego en el bloque por encima de las individualidades. Debuta
ante Brasil, lo que puede ser un hándicap para el resto del
torneo, en el que su objetivo será superar la primera fase.
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Línea
x línea:
El veterano Butina apunta como titular en la portería, una línea
en la que los croatas también cuentan con el solvente Pletikosa,
ambos cortados por el mismo patrón: poderío en los balones
colgados pero dubitatiovos en las salidas. Para ganar solidez en defensa,
Kranjcar apuesta por una zaga muy poblada y difícil de superar.
El centro del campo está de transición, aporta trabajo
en la recuperación del balón y deja los destellos de clase
para Niko Kranjcar, el hijo del seleccionador. En ataque, el ariete
Prso se complementa con el fino Klasnic.
Nota: 6.
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