No marcó diferencias
Ricardo Lavolpe, un técnico entre el sol y la sombra
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Ricardo Lavolpe durante un partido del 'Tri'
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3/7/2006
El argentino Lavolpe tuvo como principal meta colocar a México en los cuartos de final del Mundial de Alemania 2006, pero no lo consiguió. Su equipo fue inestable al clasificarse a octavos porque sus rivales rindieron menos, pero en la fase de los 16 mejores estuvo a punto de eliminar a Argentina. El desempeño en Alemania 2006 fue una confirmación de la labor de Lavolpe, capaz de ganarle en los dos últimos años en torneos oficiales a selecciones de primera como Brasil y Argentina, pero de perder con Trinidad y Tobago o empatar con Angola y Panamá, alejadas de las primeras posiciones de la lista de la FIFA.
Oportunidades a los jóvenes
Incumplir su promesa de un quinto partido en el Mundial ha puesto a Lavolpe con un pie fuera de la selección, en la cual se movió entre luces y sombras con actuaciones brillantes como la de la Copa Confederaciones de 2005, y frustrantes como la del Mundial y la de la última Copa América. El argentino tuvo un punto a favor al dar oportunidades a jóvenes como Ricardo Osorio, Carlos Salcido, Francisco Fonseca, Jesús Corona y Andrés Guardado, pero a cambio de eso se peleó con futbolistas de prestigio encabezados por Cuauhtémoc Blanco, tal vez uno de los tres mejores del país.
Diferencias con Blanco
Con Blanco el manejador tenía diferencias desde hace años. El delantero no hizo nada para limarlas, sin embargo, y según analistas, Lavolpe fue poco tolerante y se inventó un criterio técnico poco convincente para marginarlo del Mundial. Lavolpe también alejó a los delanteros Francisco Palencia y Adolfo Bautista, así como al portero Oscar Pérez. A cambio convocó a dos figuras nacidas fuera del país que no marcaron diferencias en el equipo, así como a su yerno Rafael García, con bajo rendimiento en las últimas temporadas en México.
Críticas de Hugo Sánchez
En el medio futbolístico de México, algunos opinan que Lavolpe se benefició de las críticas de Hugo Sánchez. El antiguo goleador del Real Madrid mantuvo el cuchillo cerca de la garganta del suramericano y, según entrenadores de la liga, eso le permitió a Ricardo presentarse como el bueno del filme. Con los medios, Lavolpe fue ríspido. Solía invitarlos a conferencias de prensa para hacerlos esperar a veces por horas y en cuanto a las opiniones de los columnistas, las despreció porque según él, llegaban de gente desconocedora del fútbol.
Demasiada soberbia
Esa guerra gratis con los periodistas aumentó la división en torno a la selección nacional, que recibió todo el apoyo, mas no hizo nada diferente a lo de los equipos en los tres últimos mundiales. Si Lavolpe se va, el sucesor deberá olvidarse de las sombras y recuperar los aportes del argentino a la selección. Si se queda, quizás su equipo rendirá más si lo rodea de buena vibra y toma una actitud humilde. Es un técnico conocedor y sus fracasos tienen que ver más con su soberbia, según entrenadores de clubes de la liga. Por ahora la última palabra la tienen los dueños de equipos. Ellos decidirán el futuro de la selección nacional, que lleva cuatro mundiales entre los 16 mejores y ya le urge saltar al próximo escalón.