El "Chamagol" González, uno de los extranjeros más rentables de la liga profesional mexicana en los últimos años, mantuvo una gran disconformidad en el Atlante porque los seguidores del equipo no acudían a los partidos, situación que se le hizo insostenible y a mediados de este mes emigró a los Tigres.
Ciudad dividida
En Monterrey, norte del país, al chileno le han bastado unas pocas horas para comprender la pasión de la gente por el fútbol. No importa que la ciudad esté divida en dos bandos por hinchas de Tigres y Rayados, siempre hay aficionados puestos para apoyar, y hoy el jugador lo sintió en la piel. González esperaba empezar a vivir las grandes emociones en enero, cuando comenzara la liga y se llenara el estadio; pero hoy tuvo su primera prueba de pasión, al entrenarse ante la mirada de unos 7.000 aficionados.
Firma de autógrafos
Llegaron poco a poco, usaron bromas relacionadas con el día de los inocentes y al poco rato unos repetían el nombre de los principales jugadores y aplaudían, mientras otros daban a sus hijos las primeras lecciones de cómo amar al club. "En Atlante esta cantidad de gente nos iba a ver, pero los partidos de liguilla", comentó el chileno que se dio tiempo para firmar autógrafos a los apasionados.
"Chamagol", mimado
El argentino Andrés Silvera y el mexicano Javier Saavedra fueron de los más complacientes con los cazadores de autógrafos, la mayoría vestidos con los colores naranja y azul de la institución. Apoyados por coros alegres que repitieron el nombre del equipo a cada momento, los jugadores se entrenaron de buen talante. Para la mayoría fue algo normal. Algo diferente sintió el "Chamagol" González, que llegó a Monterrey listo para dejarse querer, esperanzado en ser mimado por mucha gente, pero no en tan poco tiempo.
Redacción segundosfuera.com |
29/12/2005 |