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| Robby Gordon |
Para un piloto intentando encontrar patrocinios y tratando de quedar dentro de los primeros 35 en el campeonato de propietarios, es un golpe fuerte. Las circunstancias que rodearon la falta parecen darle algún tipo de inocencia, ya que en los últimos días cambió de Ford a Dodge y se alineó con Gillett Evernham Motorsports, y supuestamente le fue entregada una trompa que no había sido aprobada todavía por NASCAR, por lo que fue a la verificación con este elemento en su auto Nº 7. Es todo parte de una situación confusa generada por el cambio que demandó once horas de Dodge Avenger a Charger y sus piezas involucradas.
Un grave error
Finalmente el error fue descubierto y cada vuelta que hizo Gordon en la pista en Daytona la hizo con la trompa indicada en el frente de su auto. No estaba utilizando un acelerador ilegal dentro de su sistema de combustible, como lo hizo el equipo de Michael Waltrip el año pasado. No fue atrapado por hacer trampa con los soportes de los alerones en la parte trasera del nuevo auto una vez que estaba en la pista, como lo hizo el ex equipo de Dale Earnhardt Jr. el año pasado. Comparadas con esas infracciones, lo sucedido con Gordon en la verificación técnica es el equivalente a cruzar la calle imprudentemente.
El precio
No importó. El miércoles pagó el precio. 100 puntos, 100.000 dólares y una suspensión de seis semanas para su jefe de equipo Frank Kerr. ¿Fue excesivo? Puede ser.
Pero estuvo de acuerdo con cada una de las penalizaciones impuestas por NASCAR relacionadas con el nuevo auto. Y con ese marco, a pesar de algunas circuntancias mitigantes, no debería haber sido una sorpresa. Cuando se trata del vehículo anteriormente llamado como 'Auto del Mañana', la posición de NASCAR es clara, tolerancia cero. Cuando el equipo de Dale Jr. fue atrapado por trabajar con los soportes de los alerones el año pasado en Darlington fueron 100 puntos, 100.000 dólares y seis semanas. Cuando a los equipos del Hendrick Motorsports de Jimmie Johnson y Jeff Gordon les fueron detectados paragolpes fuera de reglamento les impusieron a cada uno 100 puntos, 100.000 dólares y seis semanas. Ahora le toca a Robby Gordon, víctima de una aparente confusión de repuestos en la que supuestamente no tiene nada que ver, y le impusieron 100 puntos, 100.000 dólares y seis semanas de sanción a su jefe de equipo.
Tolerancia cero
NASCAR aclaró desde el mismo inicio, que con el nuevo auto no hay margen para movimientos, sin importar la intención o la situación. "El método de verificación técnica y las reacciones de NASCAR respecto a las violaciones de Auto del Mañana serán más severas", dijo el vocero de la categoría Ramsey Poston luego que se descubrieran las infracciones en el caso de Hendrick en junio pasado, con palabras que se aplican todavía hoy. "Vamos a mantener este auto bajo control". Y lo han hecho. Robby Gordon tiene todo el derecho de sentirse mal y todas las razones para iniciar una apelación que quizás gane. Pero no debería estar sorprendido de ser golpeado tan duro, ya que es la reacción de NASCAR ante cualquier intento de transgresión con el nuevo auto. Año tras año, el ente fiscalizador es golpeado por competidores, periodistas y fanáticos como si sus reglas fueran caprichos de la naturaleza. La gente quiere consistencia. Quieren que sea blanco y negro, causa y efecto. Bien, en este caso, ahi lo tienen, pero todavía no están contentos.
Golpe al más débil
¿Porqué? Por que NASCAR parece estar agarrándose con el pequeño, un persistente independiente con problemas de patrocinadores, un piloto que perdió 4.5 millones de dólares porque los muchachos que organizaba el Dakar huyeron de los terroristas, un equipo de un sólo piloto tratando de competir con los monstruos que dominan la categoría. Por que, bien, Robby no quiso hacerlo a propósito, comparado con esos muchachos de Hendrick que sí hicieron trampa. Solo ignoraron los hechos que los jefes de equipo Chad Knaus y Steve Letarte estuvieron trabajando en lugares donde ellos pensaban que eran libres en Sonoma, y sus autos tampoco salieron así a la pista, y cuando el martillo cayó, todos estuvieron shockeados como lo está hoy Gordon. Y además, en los ojos de NASCAR, el propósito no es una cuestión que evalúen. ¿Estaba tratando de hacer trampa, de jugar con las zonas grises, o sacar ventaja? ¿O simplemente cometió un error, falta de cálculo, o agarró el elemento incorrecto? No interesa. Los inspectores no están allí para leer las mentes. Su trabajo es encontrar algo fuera de lo normal, sin importar por qué o cómo llegó allí. Cuando el auto ingresa al área de inspección, es legal o ilegal. Las piezas son aprobadas o desaprobadas. Los errores se cometen antes, y las excusas vienen después.
Los problemas de esta decisión
Eso no quiere decir que este sistema no tenga defectos. Posturas de tolerancia cero, como la que NASCAR toma con el auto nuevo, son intrínsicamente injustas porque no toman en cuenta la magnitud de la ofensa. Cada infracción, sin importar lo potencialmente injuriosa que pueda ser, es tratada de la misma manera. Esta es la clase de práctica que lleva a los chicos a ser suspendidos o expulsados porque sus mamás colocaron un cuchillo de plástico para la mantequilla en su caja del almuerzo, y el colegio tiene una política de tolerancia cero contra cualquier tipo de arma en el campus. Se da como algo mezquino y reaccionario, y en muchos casos lo es. ¿Pero saben algo? En última instancia, mamá debería ser más cuidadosa. Gordon se encuentra en la misma situación. Sí, aparentemente está pagando por el error de otro, y tiene todo el derecho a estar furioso. Ahora se encuentra 40º entre los dueños de equipos porque alguien tomó la parte equivocada de la estantería. Hacia allí deber estar dirigida su furia, y no contra NASCAR, que simplemente está haciendo aquí lo que ha hecho en otras infracciones descubiertas en el auto nuevo. Desde esa perspectiva, nadie debería estar sorprendido.